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Tu compromiso se visualizará en esta web, así como en el Libro de los compromisos (que será presentado en la inauguración oficial de la Exposición Internacional) y en el Panel de los Compromisos, que se dispondrá en el centro de la ciudad.
 
Índice:
1. Compromisos de los alumnos
  » Acciones de ahorro
  » Acciones de promoción
2. Compromisos de los profesores
2.1 En mi centro
 
»
Acciones de ahorro
 
»
Acciones de promoción
2.2 En mi clase
3. Compromisos del p. administrativo / mantenimiento / otros
  » Acciones de ahorro
  » Acciones de promoción
 
 
 
  1. Compromisos de los alumnos
 
  Acciones de ahorro
   
Cerrar siempre el grifo cuando termine de utilizarlo, mientras me enjabono y me lavo los dientes. Llenando un vaso de agua para enjuagarse cuando te lavas los dientes ahorra cerca de 20 litros.
Cerrar siempre los grifos que estén abiertos o goteando. Un grifo goteando representa un despilfarro de hasta 30 litros al día y más de 10.000 litros al año.
No emplear el inodoro como una papelera. Ahorrarás entre 6 y 12 litros por descarga y no sobrecargarás las depuradoras.
Avisar siempre a los responsables de mantenimiento del centro o profesores en caso de encontrar fugas o averías en los dispositivos consumidores de agua del centro (grifos, inodoros, urinarios, duchas, etc.). Una fuga en un inodoro puede gastar hasta 200.000 litros al año.
 
  Acciones de promoción
 
Proponer a mi profesor la realización de actividades/charlas o talleres sobre el uso racional del agua, para conocer hábitos y tecnologías ahorradoras de agua.
Animar al personal del centro y a mis compañeros a que adopten hábitos responsables a la hora de utilizar el agua.
Compartir mis buenos hábitos en el uso del agua con el órgano de dirección de mi centro educativo, dándole a conocer la posibilidad de comprometerse. 
Compartir mis buenos hábitos en el uso del agua con el profesorado y personal de mi centro educativo, dándoles a conocer la posibilidad de comprometerse. 
Compartir mis buenos hábitos en el uso del agua con mis compañeros y darles a conocer la posibilidad de comprometerse con el agua.
Informarme sobre las posibilidades de ahorro de agua en casa y en mi centro educativo a través de Ecología y desarrollo, www.agua-dulce.org u otros medios.
 
 
2. Compromisos de los profesores
 
  2.1 En mi centro
 
 
Acciones de ahorro
 
Realizar una ecoauditoría del agua para conocer, controlar y garantizar el uso eficiente del agua en el centro educativo donde trabajo, con materiales de apoyo de Ecología y Desarrollo u otros medios. La ecoauditoría del agua permite establecer y alcanzar los objetivos para lograr el consumo eficiente de agua en el centro.
Formular una política de gestión eficiente del agua en mi centro educativo. A partir de la política de uso eficiente del agua, el centro manifiesta su compromiso con el ahorro de agua y respalda posibles iniciativas de ahorro del personal del centro.
Elaborar y poner en marcha un programa de gestión eficiente del agua en mi centro educativo. El programa recogerá el conjunto de medidas técnico-tecnológicas, de gestión y educacionales para lograr el consumo racional de agua en el centro.
Controlar el consumo de agua del centro educativo a través de las facturación periódica del agua, incluyendo el volumen consumido y calculando la ratio (l/usuario.día), con el objetivo de alcanzar el valor eficiente de 5 litros/usuario.día. Las ratios de consumo permiten caracterizar y valorar el grado de eficiencia en el uso del agua en el centro para poder establecer objetivos de ahorro.
Actuar con rapidez ante fugas o averías de la instalación de cualquier magnitud, estableciendo un protocolo de actuación que garantice la eficacia y rapidez de las reparaciones (partes semanales de incidencias u otros medios). Una fuga de un inodoro puede suponer un consumo de hasta 200.000 litros de agua al año, y un simple goteo de un grifo representa un derroche de 30 litros al día y 10.000 litros al año.
Regar el jardín del centro educativo por aspersión y preferentemente por goteo, nunca a través de mangueras, para evitar despilfarro de agua en el mismo, ajustando el caudal, alcance y recorrido de los aspersores y goteros (evitando riego de pavimento o superposición del área de riego de varios aspersores).
Cambiar los hábitos de riego del jardín del centro educativo: regando en horas de menos calor, preferentemente por la noche, cuando no haya viento y teniendo en cuenta la meteorología (si el suelo está húmedo por lluvias recientes no regar). Aproximadamente un 30% del agua se pierde por evaporación cuando regamos en horas de sol.
 
  Acciones de promoción
 
Proponer al claustro del centro la instalación de tecnologías ahorradoras de agua (grifos temporizados, cisternas con doble descarga, electrodomésticos eficientes, etc) en caso de sustitución o mejora de las instalaciones. 
Proponer al claustro del centro la realización de un mantenimiento preventivo periódico (revisión de grifos, duchas, cisternas, además de los equipos de refrigeración y calefacción, etc.) de toda la instalación consumidora de agua. 
Promover la transformación de zonas verdes del centro educativo en un xerojardín con bajos requerimientos de agua, con especies autóctonas adaptadas a la climatología u otras especies con bajos requerimientos de agua.
Proponer al claustro la reducción de zonas de césped del centro educativo, sustituyéndolos por plantas tapizantes, árboles o arbustos con exigencias menores de riego o superficies como piedras, gravas, cortezas de árbol, etc. El césped es el gran consumidor de agua de los jardines, con un consumo del orden de 6 l/m2 y día durante los meses de verano.
Proponer al claustro el diseño del jardín del centro educativo agrupando las plantas según sus necesidades de agua, de forma que aquellas que necesiten menos agua no sea necesario su riego frecuente.
Proponer la instalación de un programador de riego del jardín del centro educativo con sensor de humedad/viento/pluviometría. Los detectores de lluvia y humedad evitan riegos innecesarios.
Promover la recolección de agua de lluvia para riego de zonas verdes a través de depósitos destinados al efecto. El agua destinada al riego del jardín no requiere estar potabilizada y las fuentes alternativas, como la recolección de agua de lluvia, permiten disminuir la presión sobre el recurso.
Realizar talleres, jornadas, charlas u otras actividades para alumnos y profesores sobre el uso eficiente del agua en el hogar/centro educativo/ciudad. El factor educacional y las actitudes personales hacia el consumo-ahorro de agua son determinantes para la adopción de buenas prácticas.
Informar a todo el personal del centro (alumnos, profesores, personal administración, etc) sobre las medidas que se llevan a cabo en el centro educativo para reducir el consumo de agua. Es imprescindible mantener correctamente informados de todos los pasos e iniciativas realizadas para implicar a los usuarios en la materialización de buenas prácticas, fomentando su participación en las mismas.
Elaborar un boletín o revista sobre el agua con información sobre la gestión del agua en mi centro y actuaciones realizadas. Es imprescindible mantener correctamente informados de todos los pasos e iniciativas realizadas para implicar a los usuarios en la materialización de buenas prácticas, fomentando su participación en las mismas.
Informarme sobre las posibilidades de ahorro de agua en mi centro educativo a través de Ecología y Desarrollo, www.agua-dulce.org u otras fuentes.
Compartir los buenos hábitos y posibilidades técnicas de ahorro de agua con el órgano de dirección del centro educativo, dándole a conocer la posibilidad de comprometerse con el agua.
Difundir mi compromiso con el ahorro de agua entre el profesorado y personal de mi centro educativo.
Difundir mi compromiso con el ahorro de agua entre el alumnado de mi centro educativo.
Difundir mi compromiso con el ahorro de agua entre los padres de los alumnos de mi centro educativo (a través de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos u otros medios).
 
  2.2 En mi clase
 
Informar a mis alumnos sobre las buenas prácticas en el uso del agua que se llevan a cabo en el centro educativo. Es imprescindible mantener correctamente informados de todos los pasos e iniciativas realizadas para implicar a los alumnos en la materialización de buenas prácticas, fomentando su participación en las mismas.
Animar a los alumnos a que adopten hábitos responsables a la hora de utilizar el agua.
Realizar unidades didácticas sobre el uso responsable del agua, dando a conocer a los alumnos posibilidades técnicas y hábitos para ahorrar agua dentro y fuera de casa. 
Buscar información sobre experiencias de uso responsable del agua que se están llevando a cabo  en otros centros a través de Ecología y Desarrollo u otros medios (libros, folletos, Internet, etc.).
Realizar talleres, jornadas o actividades para alumnos y profesores sobre el uso eficiente del agua en el hogar/centro educativo/ciudad. El factor educacional y las actitudes personales hacia el consumo-ahorro de agua son determinantes para la adopción de buenas prácticas.
 
 
3. Compromisos del personal administrativo /mantenimiento/otros
 
 
Acciones de ahorro
   
Realizar una ecoauditoría del agua para conocer, controlar y garantizar el uso eficiente del agua en el centro educativo donde trabajo, con materiales de apoyo de Ecología y Desarrollo u otros medios. La ecoauditoría del agua permite establecer y alcanzar los objetivos para lograr el consumo eficiente de agua en el centro.
Promover la formulación de una política de uso eficiente del agua en mi centro educativo. A partir de la política de uso eficiente del agua el centro manifiesta su compromiso con el ahorro de agua y respalda posibles iniciativas de ahorro del personal del centro.
Participar en la elaboración y puesta en marcha un programa de gestión eficiente del agua en mi centro educativo. El programa recogerá el conjunto de medidas técnico-tecnológicas, de gestión y educacionales para lograr el consumo racional de agua en el centro.
Controlar el consumo de agua del centro educativo a través de las facturación periódica del agua, incluyendo el volumen consumido y calculando las ratios (l/usuario.día) significativas, con el objetivo de alcanzar el valor eficiente de 5 litros/usuario.día. Las ratios de consumo permiten caracterizar y valorar el grado de eficiencia en el uso del agua en el centro para poder establecer objetivos de ahorro.
Actuar con rapidez ante posibles fugas o averías de la instalación de cualquier magnitud, estableciendo un protocolo de actuación que garantice la eficacia y rapidez de las reparaciones (partes semanales de incidencias u otros medios). Una fuga de un inodoro puede suponer un consumo de hasta 200.000 litros de agua al año, y un simple goteo de un grifo representa un derroche de 30 litros al día y 10.000 litros al año.
Realizar un mantenimiento preventivo periódico revisando el estado del conjunto de las instalaciones para evitar posibles averías/fugas (revisión periódica de instalaciones sanitarias, equipos de refrigeración y calefacción, riego, etc.). El mantenimiento preventivo garantiza el correcto funcionamiento de los dispositivos consumidores de agua instalados.
Regar el jardín del centro educativo por aspersión y preferentemente por goteo, nunca a través de mangueras, para evitar despilfarro de agua en el mismo, ajustando el caudal, alcance y recorrido de los aspersores y goteros (evitando riego de pavimento o superposición del área de riego de varios aspersores).
Cambiar mis hábitos de riego del jardín del centro educativo: regando en horas de menos calor, preferentemente por la noche, cuando no haya viento y teniendo en cuenta la meteorología (si el suelo está húmedo por lluvias recientes no regar). Aproximadamente un 30% del agua se pierde por evaporación cuando regamos en horas de sol.
 
  Acciones de promoción
 
Proponer al claustro del centro la instalación de tecnologías ahorradoras de agua (grifos temporizados, cisternas con doble descarga, electrodomésticos eficientes, etc) en caso de sustitución o mejora de las instalaciones.
Proponer al claustro del centro la realización de un mantenimiento preventivo (revisión de grifos, duchas, cisternas, además de los equipos de refrigeración y calefacción, etc.) de toda la instalación consumidora de agua periódicamente. 
Promover la transformación de zonas verdes del centro educativo en un xerojardín con bajos requerimientos de agua, con especies autóctonas adaptadas a la climatología u otras especies con bajos requerimientos de agua.
Proponer al claustro la reducción de zonas de césped del centro educativo, sustituyéndolos por plantas tapizantes, árboles o arbustos con exigencias menores de riego o superficies como piedras, gravas, cortezas de árbol, etc. 
Proponer al claustro el diseño el jardín del centro educativo agrupando las plantas según sus necesidades de agua, de forma que aquellas que necesiten menos agua no sea necesario su riego frecuente.
Proponer la instalación de un programador de riego del jardín del centro educativo con sensor de humedad/viento/pluviometría. Los detectores de lluvia y humedad evitan riegos innecesarios.
Promover la recolección de agua de lluvia para riego de zonas verdes a través de depósitos destinados al efecto. El agua destinada al riego del jardín no requiere estar potabilizada y las fuentes alternativas, como la recolección de agua de lluvia, permiten disminuir la presión sobre el recurso.
Informar a todos los usuarios del centro sobre las tecnologías ahorradoras de agua ya instaladas en el centro, recordándoles la posibilidad de su uso (cisternas con doble pulsador de descarga, cisternas con posibilidad de interrupción de descarga, etc). En este caso, la falta de información puede ser un limitante para la adopción de buenas prácticas en el uso del agua. 
Informar a todo el personal del centro (alumnos, profesores, personal administración, etc.) sobre las medidas que se llevan a cabo en el centro educativo para reducir el consumo de agua. De esta forma implicamos a los usuarios en la materialización de buenas prácticas y reforzamos el sentimiento de participación en la mejora de la gestión del agua.
Informarme sobre las posibilidades de ahorro de agua en mi centro educativo a través de Ecología y Desarrollo, www.agua-dulce.org u otras fuentes. 
Compartir los buenos hábitos y posibilidades de ahorro de agua con el órgano de dirección de mi centro educativo, dándoles a conocer la posibilidad de comprometerse con el agua. 
Difundir mi compromiso con el ahorro de agua entre el profesorado y personal de mi centro educativo.
Difundir mi compromiso con el ahorro de agua entre el alumnado de mi centro educativo.
 
   
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